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15 de julio de 1544

Siglo XVI en Santiago: Años de intensas lluvias e inundaciones

Santiago.- Desde la experiencia de vida del año 2018 es difícil imaginar un río Mapocho «caudaloso y desbocado» en cada invierno, como reseñan muchas crónicas de la Conquista. Sin duda que el cambio climático ha hecho disminuir el nivel de precipitaciones y el escurrimiento de la aguas por este lecho de río en las últimas décadas, pero ese panorama era muy distinto al que se vivía en los primeros años de la llegada de los españoles. De acuerdo a diversos registros y crónicas, entre 1541 y 1599 hubo al menos cuatro grandes inundaciones de la pequeña ciudad de Santiago.

En 1536, las intensas lluvias invernales causan que grandes extensiones del territorio chileno explorado por el español Diego de Almagro entre la Región de Coquimbo y el río Itata, estén inundadas por el desborde de los ríos. Las crónicas de la época señalan que el grupo de avanzada enviado al sur y que se enfrentó a los indígenas en la batalla de Reinohuelén, tuvieron grandes dificultades para recorrer las actuales regiones de O’Higgins y Maule debido a las crecidas de la aguas. Asimismo, en el sector de La Ligua, Almagro “experimentó una gruesa nevazón […] lo que pone de manifiesto la crudeza extraordinaria de aquel invierno excepcional“. [1]

Entre junio y agosto de 1544 se producen intensas lluvias que generan aluviones en varias zonas de las actuales regiones Metropolitana y O’Higgins, con desborde de los ríos Mapocho y Maipo. En carta enviada por Pedro de Valdivia al Rey Carlos I de España se señala que «en junio adelante, que es el riñón del invierno, le hizo tan grande y desaforado de lluvias y tempestades, que fue cosa monstruosa, y como es toda esta tierra llana, pensamos de nos ahogar. Y dicen los indios que nunca tal han visto, pero que oyeron a sus padres que en tiempo de sus abuelos hizo así otro año» [1]. Sobre este evento hidrometeorológico, el historiador Benjamín Vicuña Mackenna propone compararlo con las situaciones que posteriormente caracterizaron a las inundaciones ocurridas en 1783 y 1827.

Luego hay indicios que 1548, 1550, 1551 y 1559 fueron años lluviosos, aunque sin mayores desastres.

Intensas lluvias que se prolongan del 20 al 22 de julio de 1574, causan el desborde del río Maipo, cuyas aguas destruyen el puente dejando a Santiago incomunicado con el sur por algunos días, alterando el abastecimiento de la ciudad. Asimismo, se desborda el río Mapocho inundando gran parte de la ciudad, a tal punto que el escribano del Cabildo de Santiago, Nicolás de Gárnica, relata que era tal el ímpetu de las aguas que «daba a la cincha a los buenos caballos«. El mismo funcionario relata que durante ese invierno hubo también una fuerte nevazón y las lluvias abundantes se mantuvieron hasta la primavera. [2]

Posteriormente vino 1581, otro año muy lluvioso y que en junio produce el desborde del río Mapocho.

El siglo cerró con un invierno de 1597 «extraordinariamente lluvioso» causa el desborde del río Mapocho, inundando calles, destruyendo muchas casas y solares y causando la muerte «a un número considerable de personas«. Sin embargo, esta situación no solamente ocurrió en la capital del reino, sino que también se reportó una serie de ríos desbordados y daños de consideración en la mayorías de las ciudades y asentamientos españoles entre Santiago y Concepción. [2]

De esta manera, en sus primeros 50 años, el territorio que luego conformaría Chile vivió en permanente emergencia por las intensas lluvias e inundaciones. Comenzaban a escribirse así, las primeras líneas de nuestra cronología de desastres.


Fuentes consultadas
⇒ [1].- «Ensayo histórico sobre el clima de Chile», de Vicuña Mackenna ©1877.
[2].- «Las mayores precipitaciones históricas en Chile central y la cronología de eventos ENOS en los siglos XVI-XIX», de Luc Ortlieb ©1994.
⇒ [3].- «Catástrofes en Chile, 1541-1992», de Rosa Urrutia de Hazbun y Carlos Lanza Lazcano ©1993.