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15 de julio de 1544

Siglo XVI en Santiago: Los primeros años de intensas lluvias e inundaciones

Santiago, Siglo XVI.- Desde la experiencia de vida del año 2018 es difícil imaginar un río Mapochocaudaloso y desbocado” en cada invierno, como reseñan muchas crónicas de la Conquista. Sin duda que el cambio climático ha hecho disminuir el nivel de precipitaciones y el escurrimiento de la aguas por este lecho de río en las últimas décadas, pero ese panorama era muy distinto al que se vivía en los primeros años de la llegada de los españoles. De acuerdo a diversos registros y crónicas, entre 1541 y 1599 hubo al menos cuatro grandes inundaciones de la pequeña ciudad de Santiago.

En el invierno de 1544 se produjeron “lluvias y tempestades, que fue cosa monstruosa, y como es toda tierra plana, pensamos de nos ahogar. Y dicen los indios que nunca tal han visto, pero que oyeron a sus padres que en tiempo de sus abuelos hizo así otro año”, según palabras de Pedro de Valdivia, citado por Benjamín Vicuña Mackenna en su obra “El clima de Chile” (1877). Sobre este evento hidrometeorológico, el propio Mackenna propone compararlo con las situaciones que caracterizaron las inundaciones ocurridas en 1783 y 1827.

Luego hay indicios que 1548, 1550, 1551 y 1559 fueron años lluviosos, aunque sin mayores desastres.

El año 1574 fue muy lluvioso, a decir de los contemporáneos, generándose el desborde de los ríos Mapocho y Maipo durante las jornadas del 20 y 21 de julio. Durante ese invierno hubo también una fuerte nevazón y las lluvias abundantes se mantuvieron hasta la primavera, según testimonio del escribano del Cabildo de Santiago, Nicolás de Gárnica.

Posteriormente vino 1581, otro año muy lluvioso y que en junio produce el desborde del río Mapocho.

Según se consigna en el libro “Catástrofes en Chile, 1541-1992” de Rosa Urrutia y Carlos Lanza, el siglo cerró con un invierno de 1597 “extraordinariamente lluvioso” que generó el desborde del río Mapocho, inundando calles, destruyendo muchas casas y solares y causando la muerte “a un número considerable de personas”. Sin embargo, esta situación no solamente ocurrió en la capital del reino, sino que también se reportó una serie de ríos desbordados y daños de consideración en la mayorías de las ciudades y asentamientos españoles entre Santiago y Concepción.

De esta manera, en sus primeros 50 años, el territorio que luego conformaría Chile vivió en permanente emergencia por las intensas lluvias e inundaciones. Comenzaban a escribirse así, las primeras líneas de nuestra cronología de desastres.


Fuentes consultadas
⇒ “Las mayores precipitaciones históricas en Chile central y la cronología de evento ENOS en los siglos XVI-XIX”, de Luc Ortlieb – Revista Chilena de Historia Natural, 1994.